Desde este lunes 2 de febrero se inicia en el Templo parroquial de Barichara la novena como animación a la fiesta de “Nuestra Señora de la Piedra” patrona de los talladores, su fiesta se realiza el miércoles 11 de febrero del presente año; a esta animación todos los días a las 5:30 de la tarde están invitados diferentes organizaciones marianas y religiosas parroquiales, instituciones locales, sectores y veredas de la población, a continuación, conozca la organización de cada día
Febrero 2, Primer día: Legión de María, La Cantera, Arbolito y el Llano
Febrero 3, Segundo día: Junta Económica, Bellavista, Caraquitas, Salitre
Febrero 4, Tercer día: Comité de la Virgen del Carmen, Centro y Caucho
Febrero 5, Cuarto día: Amigonianos, Piedra de Bolívar, San José Llano
Febrero 6, Quinto día: Ministros Extraordinarios de la Eucaristía, Comercio y Guayabal
Febrero 7, Sexto día: Lazos de amor mariano, Santa Bárbara y San José Alto
Febrero 8, Séptimo día: Servidores del Santísimo, San Luis, Llano Higueras
Febrero 9, Octavo día: Emaús, Villa Santiago, La Primavera, Paramito, San José Bajo
Febrero 10, Noveno día: Epap, San Antonio, Hospital, Santa Elena y Santa Elena Bajo

Historia de la Aparición de la Virgen de la Piedra
Esta devoción se inicia hacia 1702 en Barichara, cuando por una de esas creaciones casuales de la naturaleza cerca de la peña que da a los resguardos de Guanea orillas de un arroyo el cual serpenteaba por el potrero solar de la casa de Don Pedro Salgado en una piedra de cal se veía delineada la imagen de la Santísima Virgen en su advocación de la Inmaculada Concepción, según testimonio del Cura de Guane Presbítero Pedro Gómez de Velandia, el alcalde Mayor de San Gil Capitán Pedro de Tamayo, y del vidente Pedro Salgado.

Habiéndose hecho cortar aquella piedra donde se veía la celestial imagen se mandó colocar en una ermita. Empezaron a llegar peregrinos de diferentes lugares a visitar la Imagen para pedirle favores, se abrió el libro de cofradías de los devotos para el sostenimiento del culto y así fue como se logró la construcción de una capilla para su pública devoción.

El 15 de febrero de 1714 le conceden al lugar el título de VICEPARROQUIA DE NUESTRA SENORA DE LA PIEDRA, siendo su piadoso celador Don Francisco Pradilla de Ayerbe.

Los vecinos y peregrinos siguieron venerando La Virgen de La Piedra con gran amor, fervor y fe hasta que en el año 1751 se obtuvo para Barichara el título de PARROQUIA independiente de San Gil.

A partir de esta fecha, los devotos de la Santísima Virgen, animados por el cura José Martín Pradilla de la Parra determinaron levantar un costoso templo para guardar la Imagen de La Virgen de la Piedra que ya gozaba de renombre prodigioso, y en cuyo honor se hacían solemnes cultos con la participación de muchas personas piadosas que venían diariamente a este lugar convertido en otro de los santuarios de la Santísima Virgen.

El expresidente de la república Aquileo Parra dice en sus memorias «LA VIRGEN DE LA PIEDRA ES UNA IMAGEN DE LA CONCEPCIÓN DE MARÍA QUE SE DA POR APARECIDA Y QUE COMO TAL TIENE FAMA DE MILAGROSA A SEMEJANZA DE LA QUE POR IGUAL TITULO ES OBJETO DE ESPECIAL CULTO EN CHIQUINQUIRÁ» Dice, además: “en aquel tiempo Barichara era un lugar de romería en que sus alegres calles se veían frecuentadas por multitud de peregrinos y en su bonita capilla destinada al culto de la Virgen se oía resonar a mañana y tarde en solemne y religioso concierto las notas del órgano y los cánticos sagrados.»
En el año 1838 llega de visita el arzobispo de Bogotá JOSE MANUEL MOSQUERA OUIEN MANDO DESTRUIR LA IMAGENCITA QUE CONSIDERO UN ÍDOLO. Había sido alumbrada y venerada por las velas peregrinas durante más de un siglo pues bajo su protección los fieles devotos habían conseguido gracias extraordinarias. Para tranquilidad de los vecinos, la imagen destruida fue reemplazada por la que se venera hoy día en la cual la Virgen aparece en piedra de pizarra.

Esta es una iconografía de la efigie de nuestra Madre Celestial bajo la advocación de Nuestra Señora de La Piedra, reliquia y tesoro del alma Barichara, testigo mudo del ruego, sollozo, acción misericordiosa, manda alentadora y del coloquio de incontables almas piadosas adalides de su grandeza.